En la mitad ha quedado la propuesta del Congreso para que el alcohol y las drogas sean agravante y no atenuante en los casos de violencia de género. No será ninguna de las dos, sino que el juez decidirá si tuvieron algo que ver en la comisión del delito. Lo curioso sería seguir permitiendo que cualquier persona utilice su escasa fuerza de voluntad como excusa para atacar a otra.